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Palabra más, palabra menos, todos concordamos en buscar bienestar para nuestras vidas. Aun a quienes les gusta el jaleo, a quienes buscan problemas, a quienes revuelven desconsuelos, los guía la búsqueda del bienestar que sucederá a estas tempestades.

Avanzando, en el imaginario colectivo está resuelto qué es el bienestar: bien estar es estar bien.

Deslizamiento de tales cavilaciones, el paso siguiente para estar bien, es no estar mal y para ello se huye ante contratiempos y dificultades.

Pero pendientes las necesidades, por más que se postergue, se aplace o se demore su respuesta, las urgencias volverán.

Este blog trae situaciones de la vida que reflejan cuentas saldadas, cuentas a saldar. Un paso para conseguir otro equilibrio. Ya, aquí y ahora. Otro bienestar es posible.

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viernes, 11 de abril de 2014

Córdoba: tres púberes torturaron y asesinaron a un matrimonio de jubilados



HACIA UN PROTOCOLO PARA VICTIMAS DE ABUSOS

Conmoción en Córdoba: tres chicos torturaron y asesinaron a una pareja de jubilados

Tienen 13 y 14 años. Sorprendieron al matrimonio en su casa y lo atacaron a golpes con un machete para que les dieran dos mil pesos. Tres historias signadas por la marginalidad y el abandono.

07/04/14 - 10:42
Un doble crimen horroriza a Bialet Massé, una pequeña localidad serrana ubicada a 55 kilómetros de la capital cordobesa. Dos chicos de 14 años y uno de 13 entraron a la casa de un matrimonio de jubilados y, tras torturarlos para que les dijeran dónde guardaban los 2.000 pesos que tenían como ahorro, los asesinaron. Tres días después, los adolescentes fueron detenidos.

El brutal asesinato ocurrió entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de marzo, pero recién fue descubierto el martes 25. Según se reconstruye en el diario La Voz del Interior, ese día la Policía fue a la casa donde vivían Isidro Peludero (78) y su mujer, Mafalda Castro (76), y los encontró muertos.

Los efectivos habían llegado a la casa de la calle 9 de julio al 400 a partir del llamado de una hija del matrimonio, preocupada porque sus padres llevaban varios días sin comunicarse.

Al entrar, los policías se encontraron con una escena de terror. Los cuerpos de los jubilados estaban tirados, uno en el piso del dormitorio y otro en la cama. Fueron hallados en avanzado estado de descomposición, por lo que los investigadores demoraron en saber qué había sucedido.

Días después, el misterio comenzó a develarse y los pobladores de Bialet Massé quedaron sumidos en el espanto: los jubilados habían muerto tras haber sido golpeados y torturados con un machete, un estilete y un palo.

Los asesinos habían entrado a la vivienda por la claraboya del baño y, tras sorprender a la pareja y torturarla, huyeron con los dos mil pesos que tenían como ahorro.

Lo que nadie esperaba en este pequeño pueblo serrano era que los sospechosos del brutal doble crimen fueran tres chicos: dos de 14 años y otro de 13.

Los adolescentes, vecinos del humilde barrio Sucho Huayco, fueron detenidos tras el testimonio del hermano mayor del chico de 13 años, quien contó que el chico le había relatado cómo habían asesinado a la pareja.

Ese testimonio, sumado a las huellas tomadas en la casa de las víctimas --que coincidirían con las de los tres chicos-- permitieron que el fiscal ordenara la detención de los adolescentes.

El caso marca un antes y un después en la historia criminal de Córdoba: no había antecedentes de un crimen cometido con tanta saña, con autores de tan corta edad.

Y mientras los habitantes de Bialet Massé, las autoridades y los investigadores buscan explicaciones a lo sucedido, se conocieron las historias de los tres acusados, signadas por la marginalidad y el abandono.

Uno de los chicos de 14 años, sospechado de ser el líder, vivía con su familia en una precaria vivienda de Sucho Huayco. Es hijo de un matrimonio con 7 hijos, que sobrevive gracias a las changas que consigue su padre y a una pensión por familia numerosa.

No estudiaba y -según el relato de vecinos a La Voz- solía robar en casas de la zona, cuando estaban vacías. El mismo día en que el chico habría cometido el crimen, su hermana, de 15 años, se suicidó colgándose de un árbol, frente al cementerio local.

En la casa de al lado vive la madre y el padrastro del otro adolescente de 14 años acusado por los asesinatos. El chico no vivía allí, ya que había sido criado por su abuela, a pocas cuadras. También él es hijo de una familia numerosa (son cinco hermanos) y pasaba gran parte del día en la calle, porque había dejado el colegio.

También el más joven de los detenidos, de 13 años, tiene una dura historia familiar: su madre y su padrastro están presos en diferentes penales. Así, él y sus otros seis hermanos -de entre 23 y 7 años- viven solos y se las arreglan como pueden para subsistir en la humilde casa familiar. Fue su hermano mayor quien le contó a las autoridades que el chico le había relatado cómo habían asaltado y asesinado a la pareja.

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