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Palabra más, palabra menos, todos concordamos en buscar bienestar para nuestras vidas. Aun a quienes les gusta el jaleo, a quienes buscan problemas, a quienes revuelven desconsuelos, los guía la búsqueda del bienestar que sucederá a estas tempestades.

Avanzando, en el imaginario colectivo está resuelto qué es el bienestar: bien estar es estar bien.

Deslizamiento de tales cavilaciones, el paso siguiente para estar bien, es no estar mal y para ello se huye ante contratiempos y dificultades.

Pero pendientes las necesidades, por más que se postergue, se aplace o se demore su respuesta, las urgencias volverán.

Este blog trae situaciones de la vida que reflejan cuentas saldadas, cuentas a saldar. Un paso para conseguir otro equilibrio. Ya, aquí y ahora. Otro bienestar es posible.

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viernes, 1 de noviembre de 2013

Día de los Muertos: Feria en Tafí del Valle


Enlace y reseña de la nota publicada en La Gaceta
UNA COSTUMBRE ANCESTRAL

En Tafí del Valle celebran el Día de los Muertos con asado, juguetes y bebidas

Una popular feria se instala todos los años en las puertas del cementerio. Se venden desde quesos y postres hasta ropa, CD y, por supuesto, flores

 Es la feria que se levanta en el Día de los Fieles Difuntos frente al cementerio de Tafí Valle, ubicado en las laderas del cerro El Pelado, un kilómetro y medio al este de la ruta 307. Allí, cada año se instalan más de medio centenar de puestos de venta de comidas, ropa, calzados, quesos, artesanías, CDs, DVDs, juguetes y flores.

"Acá traés un perro y ese perro se vende", resume Alberto Romano, de la capital. Los vendedores llegan de todas partes de la provincia y se incorporan a una tradición que viene desde hace mucho tiempo. "Esto de reunirse frente al cementerio es de la época de nuestros ancestros. Este es el único cementerio de los Valles de Tafí y en este día llega gente de todas las comunidades de la zona, como Rodeo Grande, El Rincón o Entre Ríos. Son lejanas y por se instalaron los puestos, para que los visitantes puedan comer algo antes de volver a casa", explica Pedro Centeno, de El Potrerillo.

La feria, con sus ofertas multiplicadas, es aprovechada por los lugareños que visitan a sus difuntos para comprar también otras cosas que necesitan. "Llegué con la intención de comprarme un buen pantalón y veré si le consigo un par de zapatillas a mi hijo Jorge", confiesa Luis Navarro. Los puesteros siempre arriban al lugar con enormes expectativas de ventas. La tormenta que se desató la noche anterior les había generado preocupación. Afortunadamente el sol reapareció durante la mañana. "Comencé a venir con mis flores hace varios años. Aquí se puede conseguir una buena ubicación llegando con tiempo. Yo me instalé ayer a la mañana. Es un buen día para vender. Y esto se da también para el Día de las Cruces, en mayo", apunta Roxana Muñoz.

El trueque es otra práctica común en la feria. Algunos vallistos traen comidas, verduras o frutas que intercambian con los visitantes de Santa María o de Amaicha por maíz capia (una variedad andina) o algarroba. María Centeno, de El Rodeo, hizo masitas para cambiarlas por capia o cayotes. "En realidad este es un día de reencuentros con los familiares que llegan desde distintos lugares de los cerros. Por esa razón también traemos comida, para compartirla con ellos. O directamente vamos a algún puesto de venta", apunta María.

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