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Palabra más, palabra menos, todos concordamos en buscar bienestar para nuestras vidas. Aun a quienes les gusta el jaleo, a quienes buscan problemas, a quienes revuelven desconsuelos, los guía la búsqueda del bienestar que sucederá a estas tempestades.

Avanzando, en el imaginario colectivo está resuelto qué es el bienestar: bien estar es estar bien.

Deslizamiento de tales cavilaciones, el paso siguiente para estar bien, es no estar mal y para ello se huye ante contratiempos y dificultades.

Pero pendientes las necesidades, por más que se postergue, se aplace o se demore su respuesta, las urgencias volverán.

Este blog trae situaciones de la vida que reflejan cuentas saldadas, cuentas a saldar. Un paso para conseguir otro equilibrio. Ya, aquí y ahora. Otro bienestar es posible.

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lunes, 31 de marzo de 2014

Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down en Plaza Italia



Enlace y reseña de la nota publicada en La Nación


Editorial II

Integración de las personas con síndrome de Down



El 21 de marzo pasado se celebró en todo el mundo el Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down. La Asociación Síndrome de Down (Asdra) de la República Argentina convocó a una reunión pública en Plaza Italia, para que la sociedad conozca y valore la importancia de la diferencia en la configuración de una sociedad integrada. Este esfuerzo por hacer visible el derecho a vivir con igualdad de oportunidades , vivir en una familia, ir a la escuela como otros niños, tener derecho al trabajo y al salario digno son todos logros por difundir y por internalizar por una sociedad que se pretenda inclusiva.
La integración no es fácil: implica dejar de lado prejuicios que rigen nuestra forma de ser en el mundo; cambiar la escala de valores, y atreverse a ser creativos en la tarea de formar caracteres y transmitir la cultura. El advenimiento del hijo diferente es un golpe duro para la autoestima de los padres. Lo es también para los otros hijos, que afrontan con desconcierto la llegada de lo diferente, de aquel que causó el dolor y el llanto iniciales de los padres, y el temor y la inseguridad frente a la reacción de la sociedad ante un hijo con distintas capacidades. Por eso, el apoyo de las instituciones y del gobierno, de matrimonios o familias que han pasado por experiencias similares, y la difusión de la estimulación temprana, la contención psicológica son fundamentales para vivir con normalidad la experiencia de la llegada de la discapacidad a la familia. Asdra ha sido un ejemplo en la materia.
Cuando una persona que nace diferente descubre que es aceptada por su familia, no sólo evoluciona notablemente, sino que devuelve el ciento por uno. No hay integración sin aceptación, y aceptar la diferencia es un acto de amor y de aceptación. Y lo que se dice para las personas vale para la sociedad. La integración, en cualquiera de sus formas, demuestra cómo el retorno de la inversión amorosa es inmediato. La escuela integrada enseña a apreciar el valor que encierran las individualidades y qué es lo que subyace bajo la apariencia, y a los maestros los ayuda a entender que todos somos limitados en algo. En el trabajo, cualquier persona con síndrome de Down mejora desde el espíritu la actividad del conjunto. En lo deportivo, muestra por la sola presencia el profundo respeto que debemos tener por el otro y en lo religioso basta ver su participación en una ceremonia para que se refuerce la admiración ante el misterio de una comunicación que nos supera.
La sociedad debe provocar el cambio que dé oportunidades a todos, especialmente a quienes, además de su diferencia, están marcados por la pobreza. Es necesario un compromiso real, sustentado no sólo en la legislación y en las políticas adecuadas, sino en su efectiva instrumentación. Que el recordatorio del Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down marque el comienzo de una sociedad argentina más inclusiva..

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