Hola

Palabra más, palabra menos, todos concordamos en buscar bienestar para nuestras vidas. Aun a quienes les gusta el jaleo, a quienes buscan problemas, a quienes revuelven desconsuelos, los guía la búsqueda del bienestar que sucederá a estas tempestades.

Avanzando, en el imaginario colectivo está resuelto qué es el bienestar: bien estar es estar bien.

Deslizamiento de tales cavilaciones, el paso siguiente para estar bien, es no estar mal y para ello se huye ante contratiempos y dificultades.

Pero pendientes las necesidades, por más que se postergue, se aplace o se demore su respuesta, las urgencias volverán.

Este blog trae situaciones de la vida que reflejan cuentas saldadas, cuentas a saldar. Un paso para conseguir otro equilibrio. Ya, aquí y ahora. Otro bienestar es posible.

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jueves, 27 de febrero de 2014

Prójimo, escuela de publicidad y agencian en La Cava, , la villa más grande de San Isidro



Enlace y reseña de la nota publicada en Clarín




CAMPAÑAS
La agencia Prójimo y el corto del CEO de TBWA sobre la inclusión marcan una nueva tendencia: trabajar porque sí.
 Por Darío Laufer
ESPECIAL PARA CLARIN

Prójimo. En La Cava, en San Isidro, la agencia da clases para los chicos del barrio.Prójimo. En La Cava, en San Isidro, la agencia da clases para los chicos del barrio.
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Una agencia de publicidad abrió sus puertas adentro de una villa en San Isidro. Un CEO que juntó a colegas y amigos para filmar un corto a favor de la inclusión. Una agencia que puso su talento creativo para desarrollar la marca de la fábrica de pastas donde piden delivery .
El estereotipo de la publicidad como una profesión sin fallas ni fisuras, con ejecutivos felices y sonrientes, no existe más. Mucho menos la figura del dandy creativo preocupado solo por el glamour y los tragos que toma. El discurso del marketing es tan omnipresente en la sociedad contemporánea que incluso los publicistas buscan llevar a cabo acciones que les permitan hacer algo porque sí, sin pensar tanto en el rédito o en los premios.
“A la base de la pirámide nunca le dieron pelota”, lanza Gonzalo Vidal Meyrelles, fundador de la escuela agencia Prójimo. Su proyecto sería uno más entre las nuevas agencias si no fuera por un pequeño detalle: para sostener sus palabras, se instaló en el corazón de La Cava, la villa más grande de San Isidro. “La fundamos con el concepto de que la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) tiene que ser enteramente responsable, no de una parte. Para eso, pensamos que una buena forma de ser coherentes era buscar gente con necesidades y que tiene una resiliencia única que aporta a la comunicación y a las marcas, y es la gente que vive en las villas. Y como la gente no sabía de comunicación, fundamos una escuela para enseñarles creatividad. Los preparamos para entrar en Prójimo y que luego pueden ir a otras empresas o agencias de publicidad”, agrega Vidal Meyrelles, que tuvo su momento de epifanía luego de varios robos y pérdidas de dinero. “El primer año desarrollamos una marca de ropa llamada 1/15 para Virreyes Rugby Club, un equipo de un barrio carenciado de Virreyes que gracias a la venta del producto logró hacer su primera gira internacional”.
Para Pablo Poncini, CEO de la filial argentina de TBWA, su momento de caer en la realidad fue en 2000, cuando nació su hijo varón con síndrome de Down. Llevar ese sentimiento a la acción le tomó hasta 2013. “Para conmemorar el Día de las Personas con Discapacidad, el 3 de diciembre, el Consejo Publicitario Argentino pensaba hacer una gráfica y me consultaron porque yo les había pedido participar. Sabía que quería decir pero no me gustaba nada de lo que me salía y no sabía cómo expresarlo. Lo que me funcionaba como comunicador era sentarme con gente que había tenido un chico con síndrome de Down y hablarlo uno a uno, pero teníamos que llevarlo a algo masivo”, cuenta Poncini.
El resultado fue el corto Las mil millas de Luca , un road movie ambientado en la carrera Las mil millas de la Patagonia, en la que participaron Poncini y su hijo Luca y que se corrió en noviembre del año pasado. Para llevar a cabo el proyecto, contó con la colaboración del cineasta Martín Kalina y de un equipo de filmación, además del patrocinio de Aerolíneas Argentinas y el Banco Macro. “Si tuviera que pagar todo el trabajo, yo creo que hubiera costado por los menos $1 millón, y hasta diría que el doble, porque llevó mucho trabajo poder hacerlo. Trabajamos varios meses en la preproducción, pero la edición la tuvimos que hacer en dos semanas, porque volvimos del viaje y el 3 de diciembre teníamos que estrenar para el Día de las Personas con Discapacidad”.
Impulsada también por la motivación de ayudar, la agencia Di Paola dio una vuelta por el barrio y eligió dar una mano a un comercio con el que tuvieran buena relación. En lugar de hacer el clásico envío de fin de año a sus clientes, la agencia decidió invertir sus horas de trabajo en un proyecto particular: crear desde cero la marca de la fábrica de pastas de la esquina.
“Nos juntamos con el equipo creativo y decidimos hacer la marca de la fábrica de pastas porque tienen buena mercadería, nos dan de comer y siempre vimos a los dos viejitos muy enfocados en la producción, pero cero idea de marketing. Entre todos evaluamos que nuestro regalo de fin de año sería armarles la marca”, cuenta Francisco Di Paola.
“Fue una sorpresa cuando vinieron con la propuesta. Veníamos pensando cambiar de nombre y darle otro vuelo al negocio, porque hoy tenemos dos locales con nombres distintos. Mi viejo arrancó con una indemnización en el año 2000 y sin idea de cómo armar una marca. Como esto es una empresita familiar, hasta ahora no pudimos encarar publicidad porque entramos con lo justo y por eso quedaron esos dos nombres. Parece que llegó la hora de unificar las marcas”, relata Sebastián Rodríguez, hijo del fundador de Tua Pasta , que siempre quiso que su empresa se llamara Viva la pasta . Algo que empieza a estar más cerca.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Argentina: crece la industria de instrumentos musicales



Enlace y reseña de la nota publicada en LA NACION


En expansión

La industria de instrumentos musicales pasa un buen momento

La fabricación aumentó 10% en el último año y el sector facturó US$ 300 millones; la producción local de guitarras alcanza para abastecer a todo el mercado interno y promete más ampliación
Por   | LA NACION

Es un buen momento para los músicos locales, y no sólo por el éxito de sus temas y producciones. Los buenos vientos también vienen por el lado de la producción de los instrumentos que usan, que, cada vez más, son elaborados por manos locales: la industria de guitarras y baterías, entre otras, crece a buen ritmo y anuncia inversiones.
Según la Cámara Argentina de Fabricantes de Instrumentos musicales (Cafim), el mercado argentino de instrumentos y audio profesional tiene una facturación de 300 millones de dólares anuales dentro de los 15.500 millones del mercado mundial. Para Julián Berenstecher, presidente de la entidad, "el sector genera unos 2000 empleos directos y cerca de 10.000 puestos de trabajo indirectos". Y agrega: "Actualmente se exportan US$ 20 millones entre todos los fabricantes despachando sobre todo baterías, guitarras, amplificadores y cuerdas".
Hugo Martellotta, secretario y vocero de Cafim, reconoce que "actualmente el sector está un poco retraído por la actividad económica general, pero, sin embargo, los fabricantes están fuertes. Estimamos que la industria creció un 30% desde 2008 gracias, en parte, al régimen de sustitución de importaciones".
Y cuenta que en los últimos años se han hecho muchas inversiones, algunos fabricantes han agrandado sus plantas y se ha conseguido un mayor nivel de exportación y de presencia local. "La perspectiva es tratar de continuar creciendo. Pensamos que la economía tiene que mejorar y que esta industria tiene que despegar también", concluye.
Entre los principales fabricantes nacionales, hay muchos que han heredado el negocio familiar. Abocados al oficio profesionalizaron sus empresas y ampliaron su producción. Ése es el caso de Magma Strings, que está integrada por la tercera generación de una familia de músicos que se dedica a la producción de cuerdas desde hace 40 años. Como empresa nació en 2005 y desde entonces ha logrado posicionarse en el mercado como una de las líderes.
Lorena Medina, su directora comercial, cuenta que, si bien actualmente producen al 60% de su capacidad, lo que representa 38.000 encordados mensuales, exportan un tercio de su producción a más de 30 países. "El 80% de nuestros productos tiene materia prima importada, por eso, combinados con mano de obra especializada, son de alta calidad internacional."
Sin embargo, como desde 2008 hubo un crecimiento en promedio de 68% en la importación de cuerdas, nuestro sector se vio perjudicado porque ingresan sets de China a valores irrisorios de hasta un dólar, con los que es imposible competir.
Además, aunque todavía no recibieron beneficios con políticas de protección, no pierde las esperanzas: "Esperamos que se apoye a la producción nacional para seguir creciendo. Como este oficio es cultural y heredado, sería una lástima perderlo".
En 2012, Tevelam, una empresa que se dedicaba hasta entonces a la importación de productos y accesorios de electrónica, decidió invertir más de US$ 2 millones en un ambicioso proyecto: montar una fábrica de baterías acústicas.
Desde entonces, Baterías Legend produce 1600 baterías por mes, según estándares internacionales y con una madera argentina de calidad, la araucaria araucana. Además, exporta a Alemania, Italia, Uruguay y Brasil, y cuenta con una planta de 10.000 metros cuadrados, donde emplea a 35 operarios. Con 144 distribuidores, vende sus productos en distintos puntos del país.
En guitarras, una de las más grandes del rubro es Gracia, que fabrica 4000 unidades mensuales de 137 modelos distintos; abarca desde guitarras para niños hasta profesionales. Exporta a Uruguay, Chile, Brasil, EE.UU., Puerto Rico, Perú, Ecuador y en forma ocasional a Francia y Ucrania. Tiene 60 empleados y requiere un 80% de insumos nacionales. Jorge Italiano, su dueño, cuenta: "Entre abril y mayo estaremos mudándonos a una planta industrial cuatro veces más grande que la actual en el polo maderero de Hudson, sobre la autopista Buenos Aires-La Plata. Allí, estaríamos en condiciones de triplicar nuestra producción".
Italiano agrega el dato de que el consumo anual de guitarras a nivel nacional oscila entre 150.000 y 160.000 unidades. Y lleno de orgullo, dice: "Desde nuestra empresa abastecemos al 70% del mercado nacional y exportamos el 20% de lo que producimos. Antes del año 2008, cuando salieron las licencias no automáticas, toda la industria de guitarras estaba a punto de desaparecer. Desde entonces, el sector creció un 70%, y está en condiciones de abastecer a todo el mercado local y, además, de exportar".
Distinto es el caso de Bohemia Guitarras, que existe hace 50 años y es un negocio de herencia familiar. Pablo Carullo, uno de sus dueños, cuenta que actualmente se producen unas 15.000 guitarras anuales. "Gracias a las leyes de promoción industrial y protección hemos visto un aumento significativo desde 2003 y por eso hemos invertido en maquinaria y nos hemos ampliado", afirma.
Hoy cuentan con 15 empleados y venden guitarras criollas de diferentes calidades sólo en el mercado interno. "Antes teníamos un 30% de insumos importados que mejoraban nuestra competitividad en cuanto a precio y calidad. Pero como tuvimos problemas con las importaciones nos readaptamos y ahora usamos la totalidad de materias primas nacionales", cuenta.
Uno de los comercializadores más tradicionales de Buenos Aires es la Antigua Casa Núñez, una empresa que existe en el país desde 1870. Su dueño y presidente de la Cámara Argentina de la Música (Caimavi), Juan Carlos Bertello, cuenta que siempre han hecho guitarras clásicas, pero en este momento tienen tercerizada la producción en tres fábricas distintas, todas bajo las normas de fabricación de la casa. "Las que supervisamos desde el local son las guitarras finas, que hacen los luthiers acá", acota.
Antigua Casa Núñez vende por año alrededor de 12.000 guitarras. "Los modelos y precios varían de acuerdo con el tipo de construcción y la calidad de las maderas", explica Bertello.
En el local trabajan 20 empleados entre vendedores y luthiers. "Vendemos todo tipo de instrumentos musicales. En su mayoría importados porque en la Argentina sólo está cubierta la fabricación de guitarras. Del resto, sólo 5% es de origen nacional y estamos teniendo muchos problemas para importarlos", se lamenta.
Con una producción pequeña, el taller de luthería Yacopi existe en el país desde hace 64 años cuando José, su fundador, llegó desde España. Fernando Yacopi, miembro de la tercera generación de guitarreros, cuenta que "como nuestra forma de trabajar es artesanal, cada guitarra tiene entre 100 y 200 horas de fabricación" y por eso llevan un certificado de garantía y calidad..